jueves, 15 de enero de 2009

Ser un camillero silencioso

Mar 2,1-12

El Evangelio de Marcos habla de la cura de un paralítico, pero quiero referirme a unos personajes en los que pocas veces ponemos los ojos, se trata de los que llevaban la camilla, los que cargaron al paralítico, lo subieron al techo, abrieron un espacio, lo bajaron y después desaparecieron de escena. Porque ellos me hacen pensar que me han llevado hasta el Señor, algunas veces en contra de mi voluntad, con mis dudas e incapacidad de entender. 
Yo tengo personas que me cargaron, que asumieron retos por mi, que fueron capaces de hacer cosas realmente admirables para que estuviera a los pies del Maestro. 
Por eso animémosnos a ser como esos secretos personajes que llevan a otros hasta Jesús. Presentémosle al Señor a nuestros paralíticos, aunque ellos no quieran, aunque no tengan ganas, aunque no crean, nosotros sigamos llevándolos a Sus pies y veremos cómo el Señor hace grandes milagros en nuestra vida y la de los que amamos. 
No importa si el paralítico duda, no dudemos nosotros, no importa si grita que lo dejemos en paz, sigamos en nuestro trabajo de acercarlo al Señor, sin violentarlo, sin volvernos cansones, pero sí con la plena seguridad de que estando frente a El y teniendo una experiencia con Jesús, su vida cambiará.

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