viernes, 16 de enero de 2009

Johana & el Descanso de Dios

Hebr 4,1-5.11
La lectura de Hebr. me recordó a Joha cuando ayer en la célula nos dio su testimonio de confianza y esperanza, a pesar de todas las adversidades, habiendo ella pasado por el engaño de se novio con otra niña de la Iglesia, estado al borde de perder el trabajo por un error involuntario y ahora con una posible hepilepsia. A pesar de todo eso, contra todo eso, ella se sostuvo en el Señor, confió en medio de su dolor, de su incomprensión, de su soledad, de la traición. 
Este versículo de Hebreos habla del "entrar en el descanso de Dios", nos invita a buscar el descanso de nuestro corazón en el amor de Dios, a pesar de las adversidades. Está claro que el descanso que el Padre nos promete no tiene nada que ver con estar tirados en la playa dejando pasar el tiempo; ni se trata de estar todo el día sin hacer nada, ni mucho menos en una vida rosada en la que no existan dificultades. No. Descansar en el Señor es -tal como me lo demostró Joha- saber que en todo puedo salir vencedor por Su amor, es tener claro que el Señor soporta mi vida, que mi existencia tiene sentido porque soy obra de sus manos y tener la certeza que no hay obstáculo que Dios no mueva, porque -como Gabriel le anunciara a Maria "para Dios no hay nada imposible". 
Cuando tengo claro que todos mis pecados y mis cargas son llevados gustosa y voluntariamente por Cristo en la Cruz, también puedo vivir con la certeza de Su victoria en mi vida.

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